Soy Anna Pencheva y soy empresaria desde hace casi 10 años. Antes de eso, tengo 19 años de experiencia profesional, de los cuales unos 15 en un puesto directivo. En una determinada etapa de mi vida, decidí aprovechar los conocimientos, la experiencia y los contactos acumulados y emprender.
El espíritu empresarial requiere una gran motivación y dedicación, prácticamente trabajar 24 horas al día, siete días a la semana. Lo que la gente ve es que el empresario no tiene jefes. Lo que su familia ve es que el negocio es su jefe. Ser empresario significa hacer realidad una idea que consideras muy buena, significativa y rentable. También significa tener una visión global del negocio, encontrar y conservar clientes, ampliar los servicios que prestas, crear condiciones de trabajo favorables y motivadoras para tu personal, encontrar y conservar personas de calidad, conocer y cumplir la legislación del sector correspondiente, la legislación financiera y fiscal, así como enfrentarse a todo tipo de retos cada día.
En mi opinión, las habilidades que necesita cualquier persona que quiera ser empresario incluyen innovación, creatividad, voluntad y capacidad para asumir responsabilidades, probar y desarrollar cosas nuevas, hacer frente al estrés, gestión del tiempo, trabajo e interacción con la gente, mucha paciencia, resiliencia y apertura a los cambios y retos. Al final, el placer y la satisfacción del logro dan sentido a todos los esfuerzos y dificultades.